27 de marzo de 2019

El Museo de Miramar recupero un esqueleto de Zifio de Héctor, que apareció muerto en la costa miramarense.


 
 
 
 
 
 
 El museo de Miramar, recupero un delfín con muy pocos registros sobre su biología a nivel mundial y colaborara para su estudio.
A mediados de este mes, los paseantes del sector de Punta Hermengo, entre el muelle y la entrada al bosque, lugar conocido ampliamente a nivel mundial por el hallazgo de las huellas del tigre dientes de sable “Felipeda miramarensis”, fue noticia nuevamente, pero no por hallazgos paleontológicos, sino porque apareció muerto un raro cetáceo, lo que generó confusión al comienzo para su identificación.

Inmediatamente se acercó personal de prefectura para seguir el protocolo sobre la presencia de animales muertos sobre la costa, seguido por personal del Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar, quienes tomaron los primeros registros.

Debido a los fuertes vientos y el oleaje, el mismo fue luego arrastrado por la marea y no se supo nada, hasta este último fin de semana en que fue avistado su cuerpo a casi tres kilómetros al sur del, frente al bosque Florentino Ameghino.
Debido a esto se pusieron en contacto científicos del Grupo de Investigación “Biología, ecología y conservación de mamíferos marinos” del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad de Mar del Plata y Conicet: Lic. Carolina De León, Dra. Andrea Elissamburu y Lic. Ramiro Bagnato, quienes realizaron la necropsia en el lugar junto al personal del museo miramarense..

El ejemplar fue hallado por Gonzalo Auriti  – Primavera, quien además facilitó el vehículo 4 x 4 para llegar al lugar. También participaron Daniel Boh, encargado del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, Mariano Magnussen  del área técnica del museo miramarense y Francisco Elguero, colaborador del mismo.

El animal recuperado y estudiado corresponde a un Zifio de Héctor (Mesoplodon hectori), es un cetáceo Odontoceto, o sea con dientes, como los delfines o las orcas, pero perteneciente a una familia particular que se denomina Zífidos. Estos tienen un hocico más delgado y algunas características particulares como la casi ausencia de dientes que, en muchos casos serían sólo dos y diferentes para machos y hembras.

En este caso se trataba de un ejemplar macho juvenil de casi tres metros de largo, cuando los adultos llegan hasta los cuatro metros y medio. El nombre es en honor a James Héctor, fundador del museo de Wellington, Nueva Zelanda.

Esta especie es típica del hemisferio sur, pero al igual que el resto de la Familia, no se sabe mucho sobre sus costumbres puesto que habitan lejos de las costas, por lo que cada varamiento es una oportunidad importante para conocerlos mejor.
Si bien ya presentaba cierto grado de descomposición se pudieron rescatar varios órganos, que luego serán estudiados en el laboratorio y se tomaron muestras para estudios genéticos. Una vez finalizada la tarea se procedió a enterrar el cuerpo para recuperar y conservar el esqueleto para el museo miramarense, que ya cuenta con un cráneo de otra especie, un Zifio de Cuvier, hallado hace muchos años.

Por otro lado, el Museo Municipal Punta Hermengo, justamente se encuentra mudando su cede a otro  edificio próximo, debido al aumento de colecciones científicas y educativas, junto al proyecto realizado entre la Municipalidad de General Alvarado (Miramar) y la Fundación Azara de Historia Natural.
El personal del Museo local ha recuperado gran cantidad de animales, hallados muertos en estas costas en los últimos veinticinco años, como una ballena azul de 22 metros, una ballena sei de 14 metros, un ballenas franca de 12 metros y otros esqueletos menores como delfines, lobos y elefantes marinos y tortugas gigantes de mar. Lo que demuestra el potencial institucional. En el sitio web del museo dse pueden observar fotos y videos del mismo. www.museodemiramar.com.ar.


23 de marzo de 2019

Consultas sobre bancos de algas y aguas vivas en el Museo de Miramar.



Durante la última semana se realizaron numerosas consultas en el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, por la presencia de grandes bancos de algas y aguas vivas en la zona céntrica de Miramar. Personal del museo atendió diferentes consultas.
Daniel Boh, titular del museo, reconoció la importante demanda de información sobre estos dos fenómenos naturales que afecto en todas las temporada a la ciudad y gran parte de la costa atlántica, y dijo que “este fenómeno no genera grandes preocupaciones, sino curiosidad entre los testigos”.
Sobre las consultas de turistas, residentes y medios de comunicación zonales, Mariano Magnussen Saffer, del Museo de Miramar comento que “Estas acumulaciones de algas, llamadas ribazón, están conformadas por varias especies, predominando especialmente Polysiphonia nigrescens (Rhodophyta) de color rojo, aunque identificamos otras como Nemalion helmintoides, acompañadas además por huevos de caracol marino, crustáceos menores y puestas (huevos) de varias especies de rayas y tiburones” argumento a los medios que lo consultaban.
“Este ribazón de algas rojas, que al descomponerse se vuelven de color marrón, no afecta de ninguna manera a la salud humana, aunque reconoció que el olor que genera puede ser molesto para algunos”, enfatizo Mariano Magnussen - antes los consultados, y comento además “ Se trata de algas comunes de la plataforma continental, que viven adheridas al sedimento a unos 50 o 70 metros de profundidad, y fueron desplazadas por las fuertes tormentas y sudestadas de los últimos días, y trasportadas por una corriente suave, alojándolas en las playas del sector centro sur de Miramar, formando grandes barrancos de la misma”.
Daniel Boh, reconoció que “este fenómeno ocurre una o dos veces por temporada, e incluso tenemos registros históricos en nuestra ciudad, los cuales, en su mayor parte ocurre en las playas ubicadas entre las calles 27 a 31”
Por otro lado, semanas atrás, las medusas o aguas vivas fueran las otras protagonistas naturales de la temporada, cuyo fenómeno ocurre en días de mucho calor, con viento norte, aguas calmas y cálidas.
“Estas aguas vivas o medusas que ocasionan problemas a las personas con mayor frecuencia pertenecen a la especie Olindias sambaquiensis. Miden cerca de 15 cm de diámetro y tienen tentáculos venenosos. También se pueden hallar aguas vivas de la especie Lirope tetraphylla, conocidas como “tapioca” o “pica-pica”, que son difíciles de distinguir porque miden aproximadamente un centímetro. No se ven pero causan una fuerte molestia, ardor y prurito”, argumento Magnussen.
Al contacto con estas medusas se genera una “picadura” que es el realidad el depósito de una toxina que, no genera más que una molestia para las personas, excepto, algún caso puntual de alergia.
Boh y Magnussen visitaron el lugar donde se registraron por algunas semanas de diferencia entre ambos acontecimientos naturales, pudiendo colectar algunas muestras de interés biológico para el museo y establecer asociaciones faunísticas entre sí. Incluso, en la muestra de Biología Marina del Museo Punta Hermengo se pueden observar algunas de estos especimen.
Las fuentes comentaron que durante el mes de febrero apareció un ejemplar muerto de Tortuga Verde (Chelonia mydas), que lamentablemente por un mal entendido, el ejemplar fue trasladado al basurero en vez de ser llevado al museo, y lamentablemente se perdió la posibilidad de estudiarla y exhibirla al público.
Mas info en www.museodemiramar.com.ar

Presencia de aguas vivas o medusas en la costa de Miramar.


Las altas temperaturas de los últimos días en Miramar eran la excusa perfecta para que los turistas puedan aprovechar de la playa y el mar. Pero hubo lugares que sufrieron la invasión de medusas o aguas vivas.
 
Al contacto con estas medusas se genera una “picadura” que es el realidad el depósito de una toxina que, no genera más que una molestia para las personas, excepto, algún caso puntual de alergia. Estas aguas vivas o medusas forman parte de un grupo de alrededor de 100 especies que habitan en el Mar Argentino.
 
Las aguas vivas que ocasionan problemas a las personas con mayor frecuencia pertenecen a la especie Olindias sambaquiensis. Miden cerca de 15 cm de diámetro y tienen tentáculos muy venenosos. “Producen un fuerte ardor y las heridas han llevado a la hospitalización en algunas personas, también se pueden hallar aguas vivas de la especie Lirope tetraphylla, conocidas como “tapioca” o “pica-pica”, que son difíciles de distinguir porque miden aproximadamente un centímetro. “No se ven pero causan una fuerte molestia, ardor y prurito”.

Las aguas vivas utilizan las toxinas para cazar presas y como medio de defensa. En líneas generales, si el sitio de picadura está cerca de la cabeza y el dorso, la absorción del veneno a la circulación central es más rápida. Y los niños son más susceptibles al daño por su menor peso y superficie corporal (lo cual, en proporción, aumenta la exposición al veneno inoculado).

La prevención es todos los casos es evitar el contacto, no raspar la zona afectada ni frotar con toallas ni arena, pues lo único que se consigue con esto en introducir más veneno en las víctimas
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Los expertos aconsejan concurrir a puestos de asistencia de guardavidas. En un informe reciente publicado en la revista Medicina de Buenos Aires sobre la picadura de medusas Olindias sambaquiensis, médicos del Hospital Británico y del Hospital Naval Buenos Aires recomendaron que se aplique en la herida suero fisiológico dado que previene la activación de los nematocistos (agujas microscópicas huecas que usan las aguas vivas para inyectar las toxinas). Asimismo, indican que el lavado con agua de mar debe considerarse como último recurso ya que puede contaminar la lesión con patógenos marinos. Sugieren también evitar el uso de agua potable y el rascado de la piel, ya que facilitan la descarga del veneno de los nematocistos en el organismo.
 
Rociar la región afectada con vinagre es otra opción. En el caso de la picadura de Olindias sambaquiensis, la aplicación inmediata del producto inhibe descargas “retardadas” de los nematocistos y evita así envenenamientos mayores.
 
Después de la inactivación, los médicos aconsejan remover cuidadosamente cualquier tentáculo y los nematocistos para luego aplicar anestésicos tópicos. El dolor también se tiende a aliviar mediante la utilización de compresas frías en el sitio de la picadura por 5-10 minutos, o, si no remite, con inyecciones intramusculares de antiinflamatorios no esteroideos (como diclofenac o ibuprofeno). Solamente en casos más graves puede ser necesaria la administración de corticoides, relajantes musculares o antibióticos.
 
 Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/

Mudarán el área de ciencias naturales del museo a una vieja casona del vivero.

El municipio firmó un convenio con la Fundación Azara para que se reestructure una inutilizada propiedad de 1930, anteriormente residencia de ingenieros que trabajaron en el bosque.
 
MIRAMAR (Corresponsal).- La denominada “Casa de Huéspedes”, que supo albergar a ingenieros y demás funcionarios que desarrollaron tareas de investigación y cuidado del vivero dunícola “Florentino Ameghino”, será la nueva sala de exposición del área del Ciencias naturales del museo municipal “Punta Hermengo”.
 
Así lo confirmó un convenio firmado entre el municipio, a través del intendente Germán Di Cesare y el presidente Ejecutivo de la Fundación Azara, Adrián Giacchino, con el aporte de la Asociación de Amigos del Museo.
 
Esto permitirá un trabajo conjunto de mayor despliegue y exhibición de la riquísima colección arqueológica y paleontológica que contribuirá en los aspectos científicos, pedagógicos, turísticos y patrimoniales.
 
La Fundación Azara, de reconocida trayectoria y experiencia en gestión de museos regionales a nivel nacional, además de trabajar en múltiples acciones con Conicet, Parques Nacionales e instituciones afines, brindará un asesoramiento vital en el desarrollo del proyecto que en principio planteaba un nuevo edificio pero por una cuestión de costos elevados se tomó la opción de la casona construida en la década del ’30.
 
Las obras en la añeja propiedad que cuenta con entrada independiente en la culminación de la avenida 26 junto al acceso del mismo vivero, comenzarían a la brevedad y se espera que culminen a mitad de año para luego inaugurar oficialmente ese nuevo espacio histórico, necesario para revalorizar el patrimonio local.
 
“Son unos 225 metros cuadrados de construcción, contra los 196 que tienen juntamente los dos edificios actuales del museo. Hay que hacer algunas adaptaciones para no cambiarla demasiado y conservar también sus cuestiones patrimoniales. Debe ser la edificación más vieja que quedó cuando se decidió realizar este vivero dunícola”, dijo a LA CAPITAL, el director del Museo “Punta Hermengo”, Daniel Boh.
 
“Vamos a exhibir la parte de Ciencias Naturales y en el edificio actual se potenciará el área Historia local que en ese caso esperamos esté organizada para el próximo verano. Será una doble satisfacción”, agregó.
 
Cuando el bosque vivero pertenecía al Gobierno de Provincia, los ingenieros que venían a realizar tareas de investigación se alojaban allí. En cercanías, está la conocida “Casa de los Presidentes”, que fue albergue justamente de figuras de la política nacional pero hoy se encuentra inutilizable ya que un durante un temporal cayó un árbol y dañó seriamente las instalaciones.
 
Fundación Azara
Las investigaciones realizadas los últimos 17 años por la Fundación Azara aportaron más de 50 especies nuevas para la ciencia, tanto fósiles como vivientes.
 
En sus colecciones científicas, abiertas a la consulta de investigadores de todo el mundo, se atesoran más de 200.000 objetos de geología, paleontología, botánica, zoología, arqueología y etnografía.  
  
Unos 300.000 jóvenes participaron de sus diferentes actividades educativas (talleres, charlas, visitas guiadas, clubes de ciencias) y las exhibiciones itinerantes fueron visitadas por más de 5.000.000 de personas en más de una veintena de países. Fuente La CapitalNet.
 
 Mas info en  www.museodemiramar.com.ar 

Material del Museo de Miramar en un libro del Smithsonian Institute.

 
 
Científicos e ilustradores le dieron vida a este libro, que explica cómo era la biodiversidad del pasado, y en él se utilizó una pieza de gran valor educativo del Museo Municipal de Ciencias Naturales  Punta Hermengo de Miramar.
El libro Hace tiempo intenta responder, como en toda gran historia, el cómo, cuándo y quiénes participaron en nuestra historia biológica de Sudamérica. Los expertos, acompañados de ilustraciones, cuentan cómo se ha dado la evolución y la extinción de las especies, y cómo el clima, la geografía y la genética influyeron en eso.
El Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales o STRI es un centro de investigaciones administrado por el Instituto Smithsoniano y emplazado en Panamá, cuyo centro es la única dependencia de dicha institución ubicada fuera de los Estados Unidos y se dedica al estudio de la diversidad biológica de los trópicos, entre varios puntos, ilustra y detalla un organismo en proceso de fosilización.
Para ello, y como fiel ejemplo, no solo por el impacto visual, sino por el educativo y creatividad científica, utilizo el esqueleto de Thylacosmilus atrox exhibido en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar (el tercer esqueleto exhibido en el mundo de esta especie), para explicar en forma gráfica y texto el proceso de muerte de una animal prehistórico, y cuáles son los procesos de fosilización para que llegue hasta nuestros días es estado “fósil”.
La misión del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales es ampliar y divulgar los conocimientos sobre el pasado, presente y futuro de los ecosistemas tropicales y su relevancia para el bienestar humano. El libro fue editado por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
Como se hace en muchos casos, se reconstruyo el esqueleto de este raro “marsupial dientes de sable”, conocido científicamente como Thylacosmilus atrox, a partir de un puñado de restos fósiles conocidos, principalmente fragmentos de cráneo y mandíbula. Para ello, Mariano Magnussen Saffer, que desempeña tareas biológicas y paleontológicas en el museo miramarense, logro recrear el extraño animal extinto hace tres millones de años, a partir del conocimiento que se obtienen de otros organismos similares. La tarea se realizó en 2013 y fue exhibido en el museo local en 2015, luego de una gira educativa y científica que recorrió varios puntos de Argentina.
Magnussen comento; “ es la misma técnica que utilizamos para recrear grandes dinosaurios, a partir de un diente aislado, una pata, un cráneo o medio esqueleto. Al conocer la anatomía de organismos similares o de la misma familia, nos permite acercarnos al aspecto real, mientras esperamos que en un futuro nuevos hallazgos nos acerquen a un conocimiento más fidedigno del mismo”, enfatizo.
Daniel Boh, titular del Museo Municipal de Miramar se vio ampliamente sorprendido de la repercusión que tuvo este montaje, que trascendió fronteras y demuestra la calidad y compromiso de la institución ante la comunidad local, nacional e internacional. “Ahora estamos abocados al traslado del Museo de Ciencias Naturales a otro edificio más cómodo y amplio, donde la municipalidad de General Alvarado junto a la Fundación Azara pondrán en valor un edificio histórico para albergar una rica y variada colección”, comento.


14 de febrero de 2019

Hace 25 años el Museo de Miramar rescataba restos de una Ballena Fin.



En el verano de 1994, turistas y vecinos de nuestra ciudad, presenciaron un hecho inusual en nuestra costa. Un gigantesco Cetáceo que días antes fuera visto vivo en las proximidades de la localidad balnearia de Mar del Sud, flotaba en las orillas marítimas del Vivero Dunicola Florentino Ameghino de nuestra ciudad. Se trataba de un ejemplar juvenil de Ballena Fin (Balaenoptera physalus) que se encuentra en vías de extinción.
Esta importante criatura, que puede alcanzar los 30 metros de largo y 130 toneladas de peso. Ardua fue la tarea de tratar de rescatar algunos restos para ser expuestos en el Museo Municipal Punta Hermengo, puesto que se trataba de un hermoso animal de 14 metros de largo y unos 40.000 kilos.
Debido a las dificultades del terreno, las mareas y la tremenda inconciencia de los depredadores de costumbre, que dieron cuenta de gran cantidad de vértebras y otras partes, pudimos rescatar solamente el cráneo, que de todas formas es una pieza importante y que costo de nueve días de trabajo para descarnar y luego trasportar al lugar de preparación.
Destacamos que la ballena azul exhibida en el Museo de La Plata (1895) y otra conservada en el Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (1925) provienen de sendos varamientos en nuestras costas
En esa oportunidad participaron el señor Tony, dueño de la grúa, fotógrafo Mario Boh y a nuestros colaboradores habituales, Mariano Magnussen Saffer (hoy en día integrante del Museo de Miramar) Adrián Giacchino (por entonces colaborador del Museo de Miramar y en la actualidad es Presidente de la Fundación Azara), Nicolás Ippolito y Daniel Boh (también del Museo de Miramar), que permitieron que esta tarea terminara exitosamente.
Para entonces y como anécdota, el trabajo principal estaba a cargo de tres personas, que solo contaban con dos bicicletas para atravesar el bosque del vivero  y la zona de médanos costeros. Más allá de unas cuantas semanas de tanto trabajo bajo el sol, pudimos ingresar al patrimonio del Museo de Miramar estos interesantes restos.
El Museo Municipal Punta Hernengo de Miramar, tiene además una colección muy completa de mamíferos marinos, que comenzó con este cráneo de Ballena Fin, entre ellos, un esqueleto completo de 12 metros de Ballena Franca (Eubalaena australis), un esqueleto completo de Ballena Minke (Balaenoptera acutorostrata)  de unos 4 metros, un esqueleto completo de Ballena Sei (Balaenoptera borealis)  de 14 metros, una Ballena Azul (Balaenoptera musculus) de 22 metros, un cráneo completo de cachalote (Physeter macrocephalus) de unos 4 metros, esqueletos de delfines del plata (Pontoporia blainvillei), Cráneo de Ballena Rostrada o Delfín Picudo de Cuvier (Ziphius cavirostris),  y esqueleto de Tonina (Tursiops gephyreus) de tres metros, además de lobos (Arctophoca australis y Otaria flavescens), focas (Leptonychotes weddellii) y elefantes marinos (Mirounga leonina) y seguimos por más.

Por qué aparecen elefantes marinos en las costas de Mar del Plata y Miramar?



 
 
Forman parte de la población que se reproduce en la Península Valdés y los mismos pueden salir previamente en distintas zonas costeras del Mar Argentino antes de llegar a sus ámbitos de muda de pelo.

Turistas tomando sol, mate y aire de mar; niños haciendo castillos de arena; vendedores ambulantes por doquier, pero los turistas iban a tener la visita real de un elefante marino. Carolina de León, becaria doctoral perteneciente al grupo de Investigación “Biología, ecología y conservación de Mamíferos Marinos” del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET-UNMDP) explica por qué se da este fenómeno en estos meses.

En estas últimas tardes veraniegas de enero, se reportó la presencia de dos mamíferos marinos localizados en la zona costera comprendida entre Mar del Plata y Miramar. Dichos ejemplares fueron registrados mediante fotografías en distintas playas, uno de ellos en la Playa Acantilados de Mar del Plata y el otro en el Balneario Sol II de Miramar. Se trató de dos ejemplares de elefante marino del sur (Mirounga leonina), un mamífero marino perteneciente a la familia de las focas (Familia Phocidae). El elefante marino del sur es el más grande de los Pinnípedos -grupo que incluye a focas, morsas y lobos marinos-, siendo los machos adultos casi cinco veces más pesados que las hembras y con una marcada proboscis o trompa, que da origen a su nombre común.

Carolina de León explica que “el ejemplar hallado en Miramar presentaba un largo total de aproximadamente 3.5 metros, numerosas cicatrices en el cuello y una incipiente proboscis o trompa, lo que permite identificarlo como un macho subadulto de aproximadamente seis años de edad, y próximo a la adultez”.

Y agrega: “Por otra parte, el animal registrado en Mar del Plata, era un ejemplar algo más pequeño que no alcanzaba los 3 metros, no presentaba marcas en el cuello y no tenía desarrollada la proboscis, por lo que probablemente se trate de un macho un poco más joven que el primero, o bien, una hembra adulta. Esto no fue posible de constatar debido a que no se ha podido observar la zona ventral del ejemplar, en donde fácilmente se puede distinguir la zona genital para determinación del sexo”. Este último animal fue avistado nuevamente el día 14 de enero en la Playa Bristol de Mar del Plata, en medio de una multitud de personas que respetaron el perímetro establecido por guardavidas, guardaparques provinciales y Prefectura Naval Argentina, hasta que el ejemplar volvió al mar.

La presencia de ejemplares en las costas bonaerenses durante el verano responde al regreso de animales a la costa para mudar el pelo. En el caso de los machos subadultos y adultos, el cambio de pelo se inicia a fines de febrero, mientras que las hembras lo realizan entre fines de diciembre a principios de febrero. El ciclo de vida anual del elefante marino del sur comprende dos etapas terrestres: una dedicada a la muda (diciembre a febrero) y otra a la reproducción (septiembre y octubre), alternadas con dos etapas de alimentación en mar abierto.

Estos ejemplares forman parte de la población de elefantes marinos que se reproduce en la Península Valdés (Chubut), y los mismos pueden salir previamente en distintas zonas costeras del Mar Argentino antes de llegar a sus zonas de muda. “Por lo que pudo observarse en ambos ejemplares registrados en los últimos días en Mar del Plata y Miramar, todavía no se había iniciado la muda, dado que el pelo mostraba áreas decoloradas y marcas típicas del tiempo transcurrido desde la última muda. En esta especie la muda se caracteriza como “catastrófica”, ya que en pocos días pierden totalmente el pelo junto con la capa externa de la piel, que se desprende en grandes parches Durante este período, los ejemplares se mantienen en la costa y ayunando hasta que el nuevo pelo se encuentre totalmente desarrollado”, remarca De León.

Finalizada la muda, los ejemplares nuevamente regresan a mar abierto por un período de alimentación de varios meses, para volver nuevamente a tierra para reproducirse desde agosto hasta noviembre.

La colonia de elefantes marinos de Península Valdés ha experimentado un notable aumento poblacional en las últimas décadas. Los últimos censos realizados por el grupo de Mirtha Lewis, investigadora principal del Centro Nacional Patagónico (CENPAT), registraron aproximadamente 11.000 cachorros nacidos anualmente dentro de los aproximadamente 30.000 animales que se reproducen en Península Valdés. De esta manera, es un fenómeno esperable el registrar elefantes marinos en áreas muy alejadas de las zonas de concentración terrestre y, por ello, resulta frecuente ver ejemplares vagabundos por toda la costa de la provincia de Buenos Aires, Uruguay y Brasil, hasta el archipiélago de Fernando de Noronha. Muchos de estos ejemplares son avistados principalmente en verano, lo cual coincide con los últimos registros en la ciudad de Mar del Plata.

“Debido a que es frecuente ver animales en nuestras costas, se recomienda dar aviso a la Prefectura Naval Argentina llamando al 106 y, en todos los casos, no acercarse ni tratar de tocar a los ejemplares, esto puede ser peligroso tanto para las personas como para los animales. Su estadía en nuestras playas es corta, salen a descansar o mudar el pelo y luego de escasas horas o pocos días, vuelven al mar”, finaliza De León. Fuente; Conicet.


Interesante donación para el Museo de Miramar.

Nuevo objeto para el área de historia. Una "Aventadora" o seleccionadora de semillas. Llegó a esta zona en 1936 por la Cooperativa Agrícola Pueyrredón, adquirida luego por la familia Ferreras. Está construida casi en su totalidad en madera. Es donación de Miguel Ferreras.

Donación de televisores para el área histórica del Museo Municipal de Miramar.

Una donación realizada la semana pasada por parte del sr. Ricardo Bogado. Dos pequeños televisores con alimentación a 12 volts. Son marca Noblex y fueron adquiridos a mediados de los años 60 en la recordada Casa Yantor.

PaleoArte para el Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar.




El paleoartista y biólogo José Luis Gómez junto a su equipo de trabajo realizó esta reconstrucción en vida del marsupial extinto sudamericano Achlysictis lelongi y del ave carnívora corredora Mesembriornis milneedwardsi para la Fundación Azara, con vistas a ser exhibida en el futuro Museo de Ciencias Naturales de la Ciudad de Miramar, en la provincia de Buenos Aires.

Dinosaurios y otros animales prehistóricos en las colecciones del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.






Si bien en la Provincia de Buenos Aires no se pueden encontrar dinosaurios por la modernidad de los sedimentos, el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, aparte de tener su colección de animales fósiles de los últimos 4 millones de años encontrados en nuestra ciudad, tiene en su colección fósiles (tanto copias como originales) de dinosaurios y otros organismos fosilizados que provienen de lugares tan distantes como la Antártida, Patagonia, Cordillera, Litoral, Norte Argentino, y otros países como estados Unidos, Bolivia, Chile y Brasil. Algunos de estos materiales son el resultado de campañas propias, canje con instituciones y cooperación con la Fundación Azara. A continuación algunos ejemplos.


Miles de personas pasaron por el museo de Miramar en la primera quincena de enero.


 
El Museo Municipal Punta Hermengo sigue siendo uno de los lugares más elegidos por las familias que visitan la ciudad de Miramar, sobre todo, en esta primera quincena de enero donde el clima no fue favorable para a playa.
 
Sin dudas Miramar en temporada alta tiene un sinfín de actividades ara toda la familia, quienes buscan tranquilidad y naturaleza para salir de la rutina. Pero las vacaciones también plantea disfrutar y zacear la curiosidad. Es ahí donde el Museo Municipal recibe a todos, como un verdadero centro de interpretación de la región. El mismo está ubicado en el Bosque y Vivero Florentino Ameghino, la más antigua forestación sobre dunas de la costa atlántica.

“Con miles de visitantes de distintas localidades de nuestro país y del exterior, vienen al museo local para conocer el pasado y presente de la zona, tanto en ciencias naturales como su historia” argumento Daniel Boh, titular del museo.

La institución ofrece en sus instalaciones, interesantes muestras como la de paleontología regional, donde las estrellas son aquellos animales de los últimos 4 millones de años, semejantes o biológicamente comparables con la película “La Era de Hielo”, con fósiles de perezosos gigantes, elefantes sudamericanos, tigres dientes de sable, pequeños mamíferos marsupiales, armadillos de gran tamaño, aves del terror, en fin, un mundo perdido y milenario que se encuentra a los pies de Miramar.
 
“Para esta temporada, exhibimos las huellas fósiles de Felipeda miramarensis, una nueva icnoespecie de tigre dientes de sable únicas en el mundo” enfatizo Mariano Magnussen del museo de Miramar, y agrego “es parte de la producción científica de nuestra institución, junto a investigadores del Conicet, Fundación Azara y Museo Argentino de Ciencia a Naturales de Buenos Aires”.

En el sector de biología marina, se puede observar una rica variedad de moluscos, crustáceos, lobos y elefantes marinos, tortugas marinas de gran tamaño como la Tortuga Laúd y una variedad interesante de restos de grandes ballenas, como la Franca, Cachalote, Ballena SeiTonina, etc. Recientemente te agregaron tres nuevos esqueletos, como el de un lobito marino, un delfín del plata y una tortuga verde, esta última donada por el INIDEP, procesada y armada en el personal del museo.

Otra sala resguarda restos culturales de antiguos seres humanos que poblaron las pampas. Se observan restos fúnebres y réplicas de restos humanos estudiados por Florentino Ameghino, quien propuso a partir de los mismos, el muy antiguo origen del hombre americano. Además de instrumental lítico y restos de campamentos aborígenes, con objetos diversos en piedra y restos de alimento.

Por último, el Área de Historia Local posee objetos de los fundadores y primeros habitantes de la ciudad de Miramar. Así se exponen elementos de instituciones, máquinas y herramientas de diversos oficios que ya han desaparecido, antiguas fotografías de la ciudad, juguetes, curiosidades, etc.

En el parque se exhiben otros objetos, entre los que se destaca la “Chata de Garbiso”, un antiguo y gigantesco carro construido en 1868, el más completo que se tenga en cuenta en nuestro país, junto a maquinaria agrícola y otros carruajes.

Sin dudas, en un momento sin playa, el Museo Municipal Punta Hermengo se convierte en una buena opción para la familia, con entrada libre y gratuita en un entorno imperdible.
 

13 de enero de 2019

Esqueleto de Tortuga Verde se incorpora a la muestra de Biología Marina del Museo de Miramar.




En el primer día hábil de Enero, se puso en exhibición un ejemplar  de Tortuga Verde (Chelonia mydas) donada, cuyo ejemplar estaba preservado y congelado paras estudios académicos por la Dra. Victoria Gonzalez Carman del INIDEP de Mar del Plata, quien tuvo la amabilidad de cederlo al Museo, para los trabajos de disección y limpieza para estudio, colección y exhibición de estos restos en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Punta Hermengo de Miramar.
El trabajo fue realizado por Mariano Magnussen Saffer, de la institución local con detalles artísticos en la exhibición de Daniel Boh. La misma fue exhibida junto al esqueleto de la Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea) hallada muerta en 1996 en la localidad de Centinela del Mar.
La tortuga verde posee un caparazón oval, con 4 pares de escudos laterales y puede destacarse la presencia de una sola en cada aleta, el largo del caparazón  es hasta 120cm. y su peso de hasta 230 Kg. Su caparazón es café verdoso y puede llegar a ser negro.
Mientras que el plastron es ligeramente amarillo o blanco cremoso. Entre las especies de tortugas marinas de caparazón duro la verde es la más grande. Se alimentan principalmente de vegetales marinos como algas y plantas marinas
Esta especie puede encontrarse en aguas entre los 35 grados de latitud y los 35 grados de longitud. Las playas en donde desova la mayoría de las tortugas verdes en al caribe.
Su distribución geográfica es desde el Golfo de México hasta Brasil. En los últimos años, se han encontrado ejemplares muertos en playas bonaerenses, hasta Bahía Blanca. También se han recuperado ejemplares vivos atrapados en las redes de barcos, sobre todo en meses de periodo estival.