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22 de septiembre de 2018

Found: The First Known Footprints of an Elusive Sabre-Toothed Cat.



Hoy, las playas de Miramar están sin duda cubiertas por las huellas de los visitantes de esta ciudad turística en la costa argentina. Pero una vez, al menos hace 10.000 años, durante el Pleistoceno tardío, fue un gato con dientes de sable que merodeaba por la zona, y fue lo suficientemente agradable como para dejar algunas huellas fosilizadas.
Las huellas fueron descubiertas, no lejos del centro comercial de la ciudad, en septiembre de 2015 por investigadores del museo municipal local Punta Hermengo. La escala de las huellas, de aproximadamente 7.5 pulgadas de diámetro, significativamente más grande que incluso la más grande dejada por los leones modernos, sugirió que fueron dejadas por el poblador Smilodon , una especie de gato con dientes de sable conocido, por huesos fosilizados, que vivió en el región. Pero las huellas, o cualquier otro rastro no óseo de ellas, nunca se habían encontrado antes, por lo que no se podían unir definitivamente a esa especie. Esto significa que tuvieron que ser asignados a una nueva especie, llamada "ichnospecies", recientemente descrita en detalle en la revista Ichnos .
La tecnología es un subcampo de la paleontología que estudia todo menos los restos esqueléticos fosilizados: huellas, rastros y perforaciones, por ejemplo. Estas pruebas proporcionan información diferente sobre las especies extintas que los huesos solos. Estas huellas, por ejemplo, muestran que los felinos grandes eran más plantígrados que los gatos modernos; en otras palabras, caminaban más sobre sus plantas como los humanos, y no como gatos domésticos que favorecen los dedos de los pies. Esto, combinado con las patas delanteras más voluminosas de las ichnospecies, "refuerza la idea de que este felino era un depredador de emboscada", escriben los autores.
En un guiño al lugar de descubrimiento de los grabados, la ichnospecies ha sido nombrada Felipeda miramarensis, un honor que ha hecho que el museo local los enorgullezca . Y ahora, Federico Agnolín, paleontólogo del Museo Argentino de Ciencias Naturales y autor principal de la nueva publicación, está burlándose de otro nuevo hallazgo de Miramar: una especie de perezoso antiguo anteriormente desconocida. Oportunamente, todavía estamos esperando esa publicación.

Descubren huellas de una nueva especie de smilodon - Agencia CTyS-UNLaM.





La nueva especie fue nombrada como Felipeda miramarensis, que significa pie de felino miramarense. A partir de sus huellas fosilizadas, las primeras halladas a nivel mundial, se pudo describir con mayor precisión cómo caminaba el smilodon y cómo atacaba a sus presas.
Agencia CTyS-UNLaM - El doctor Federico Agnolin, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y del CONICET, comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que tuvieron “la suerte de encontrar las huellas de varios animales, de pájaros, de cuises, de ñandú, de macrauquenia y también el primer registro a nivel mundial de huellas de smilodon, que es el reconocido tigre dientes de sable que habitó la región pampeana y gran parte de América hasta hace unos 10 mil años antes del presente”.
“Este hallazgo se produjo a pocos metros del muelle de Miramar, en unos estratos que corresponden a la playa de una pequeña lagunita que había en dicho sitio hace más de 30 mil años, si bien aún no sabemos con precisión la antigüedad de esos fósiles”, indicó el autor principal del estudio publicado en la revista científica Ichnos.
El paleontólogo del MACN, Fundación Azara y del CONICET valoró que “estas huellas nos muestran cómo caminaba el smilodon y nos permiten inferir cómo era la forma de su cuerpo; al tener las pisadas, podemos sacar un poco mas de información sobre cómo era en vida”.
A través de índices, cual Sherlock Holmes, los investigadores pueden reconstruir hechos que ocurrieron hace miles de años; por ejemplo, de qué manera el tigre dientes de sable atacaba a sus presas.
“Las huellas nos muestran que la parte anterior del cuerpo era mucho más robusta”, contó Agnolín. Y agregó: “Las manos, las patas anteriores, eran de mayor tamaño que las traseras; esto es común en los animales carnívoros que atrapan a sus presas mediante la emboscada, es decir, que el smilodon se ocultaba en algún lugar a la espera de su presa y la sorprendía”.
“Les saltaba encima e intentaba tumbarlas con las patas anteriores para luego alimentarse de ellas; además, estos animales, por lo general, no son buenos corredores como el chita que corre a sus presas por un largo trecho y las alcanza a gran velocidad, sino que las esperaba agazapado”, relató el investigador a la Agencia CyS-UNLaM.
El paleontólogo consideró que todas estas descripciones son muy difíciles de lograr a partir de los huesos y, solamente, se pueden reconocer cuando se encuentra una huella, aunque, desde luego, es mucho más difícil que se puedan preservar por miles de años.
“Los paleontólogos estamos acostumbrados a trabajar con restos de esqueletos, dientes, todos materiales que son duros y que es más probable que se fosilicen”, observó Agnolín. Y analizó: “Pensemos en que, cuando uno camina en la playa, el mar hace desaparecer las huellas al poco tiempo; esto ocurría también en el pasado, pero, en casos muy especiales, la huella quedaba profundamente marcada, se cubría por una capa de lodo y, luego de miles de años, aun es posible encontrarlas”.
El hallazgo de estas huellas fue realizado, en 2015, por Mariano Magnussen del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Desde entonces, se inició la investigación de la que también participaron Daniel Boh del mismo museo, Nicolás Chimento, Denise Campo y Francisco De Cianni del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires.
El smilodon pesaba unos 300 kilos y las huellas descubiertas tienen unos 19 centímetros de diámetro. Este félido, además de tener unos caninos que llegaban a sobresalir más de 25 centímetros por fuera de su boca, poseía un gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo, por lo que podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza hacia sus presas.

Felipeda miramarensis. Nuestro hallazgo científico en los medios del mundo.


Fue masiva la repercusión en medios de comunicación y el ámbito científico.

Internacional, la presentación de Felipeda miramarensis, un tigre dientes de sable único en el mundo identificado a partir  de sus huellas fosilizadas.

El material fue hallado en sedimentos del Pleistoceno, con una antigüedad de 100 mil años antes del presente por Mariano Magnussen Saffer y posteriormente otro grupo de huellas por Daniel Boh, ambos pertenecientes al Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

También se recuperaron huellas fosilizadas  de aves y roedores de gran tamaño, y de un antiguo mamífero con cuerpo de camello y trompa larga. Además de los antecedentes de varias especies reconocidas previamente por los restos óseos fosilizados, todos estos materiales resguardados en nuestro museo local.

Las observaciones icnológicas, biométricas y morfológicas de las huellas, llevo a demostrar a un grupo de investigadores argentinos (incluyendo los locales) de que se trataba de una nueva icnoespecie del reconocido tigre dientes de sable, y por ser las primeras en el mundo atribuidas para el género Smilodon, se consensúo a pedido de los investigadores del Museo de Miramar llamar a la icnoespecie “miramarensis” en honor a la ciudad donde de las encontró y que por más de 130 años brindo material científico de relevancia, como lo cito Florentino Ameghino en sus obras.

El resultado de los estudios fueron arbitrados y publicados en la prestigiosa revista científica canadiense “Ichnos” especializada en huellas y trazas fósiles. El equipo interdisciplinario que estudio las huellas estuvo conformado por un equipo interdisciplinario de investigadores, compuesto por Federico L. Agnolin (Museo Argentino de Ciencias Naturales,  Fundación Azara, Universidad Maimonides y Conicet),  Nicolás R. Chimento, Denise H. Campo, Francisco De Cianni (Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires) y sus descubridores, Mariano Magnussen y Daniel Boh (Museo Municipal de Ciencias Naturales  “Punta Hermengo” de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado), 

A partir de ahora, cualquier hallazgo que se reporte en America y que responda a los características estudiadas, también serán citadas como “Felipeda miramarensis”, y permitirá a los investigadores de cualquier parte del mundo saber cómo caminaba, corría o asechaba este animal ya extinto.

La noticia que tuvo rápida aceptación en los medios nacionales, también cruzo la fronteras, llegando a Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Estados Unidos, Canadá, España, Italia, Austria, Alemania, Francia, Portugal, Bélgica, Dinamarca, Australia, Nueva Zelanda, Argelia, Egipto, Costa de Marfil, Marruecos, Zimbabue, Filipinas, Japón, Corea del Sur, Israel, Líbano entre otras, mayoritariamente disponibles en la web en sus respectivos idiomas.

A nivel local, se ha triplicado la cantidad de visitantes de localidades vecinas, turistas y residentes que se acercan al museo para conocer este y otros hallazgos previos, y conocer nuestra propia “era de hielo”, la exhibición paleontológica que desarrolla la institución. También hay una importante demanda de visitas y charlas a instituciones educativas de distinto nivel de formación.

Además, el Museo Punta Hermengo ha recibido consultas y pedidos de réplicas de “Felipeda miramarensis” para ser exhibidos en otras instituciones, como así también, la incorporación de futuros documentales científicos, educativos y turísticos.

Así mismo agradece a los medios de comunicación local y residentes que compartieron la noticia n las redes. Mas info www.museodemiramar.com.ar

5 de septiembre de 2018

Felipeda miramarensis, el tigre dientes de sable que homenajea a Miramar.







Fue presentado recientemente a la comunidad científica internacional “Felipeda miramarensis”, un gran tigre dientes de sable conocido a partir de las huellas fósiles recuperadas en la ciudad de Miramar, Argentina.
El increíble hallazgo paleontológico único en el mundo, ocurrió en septiembre de 2015 y fue realizado por personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad balnearia de Miramar, a unos 450 kilómetros de Buenos Aires. Pero recién ahora se determinó que las huellas fósiles atribuidas a un gran tigre dientes de sable que vivió durante el Pleistoceno (edad geológica que abarca entre 2,5 millones de años a 10 mil años antes del presente), son  las primeras atribuibles a este felino extinto, determino la fuente.
Un equipo interdisciplinario de investigadores, compuesto por Federico L. Agnolin (Museo Argentino de Ciencias Naturales,  Fundación Azara, Universidad Maimonides y Conicet),  Nicolás R. Chimento, Denise H. Campo, Francisco De Cianni (Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires) y sus descubridores, Mariano Magnussen y Daniel Boh (Museo Municipal de Ciencias Naturales  “Punta Hermengo” de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado),  publicaron un extenso trabajo (en inglés) donde demostraron la importancia del hallazgo, y comparándolo con otras especies prehistóricas y vivientes. Finalmente la prestigiosa revista científica canadiense llamada “Ichnos” especialista en la temática de huellas o trazas fósiles, y por medio de una extensa evaluación, se publicó el resultado que los autores esperaban hace algo más  un año.
Los tigres dientes de sable, se encuentran representados en el registro fósil de Argentina, a partir de restos óseos atribuibles a Smilodon populator,  el mayor representante de este grupo de felinos extintos, que superaba los 300 kilogramos de peso. Pero hasta la fecha nunca  se había encontrado huellas de esta magnífica criatura. Fue así, que muy cerca del centro urbano y en pleno sector turístico, Mariano Magnussen y posteriormente Daniel Boh, encontraron  huellas de este gran felino de unos 19 centímetros de diámetro cada una.
“La nueva icnoespecie fue bautizada científicamente como Felipeda miramarensis, en honor a la ciudad donde se las encontró”, argumento Daniel Boh, y agrego “desde hace décadas Miramar ha aportado a la ciencia con numerosos descubrimientos, pero nunca se la había homenajeado de esta forma”.
Pero Felipeda miramarensis no estaba solo. En esos pantanos de hace 100 mil años atrás, otras criaturas también dejaron sus huellas a las orillas de una laguna que ya no existe, como aves de más de un metro de altura, roedores gigantes y un extinto camello con larga trompa. Así mismo el equipo local recupero en varias oportunidades restos óseos de animales parecidos a hipopótamos (Toxodon) perezosos gigantes (Megaterio, Lestodonte y Celidoterio), caballos extintos (Hippidium) y todo un ecosistema primitivo con peces, insectos y hebras vegetales entre otros, declaro Mariano Magnussen, del Museo de Miramar.
La zona donde se recuperó este magnífico material ya era conocida mundialmente desde fines del siglo XIX. Fue el mismo sabio Florentino Ameghino el que destacó su importancia allá por 1908. Posteriormente el sitio fue estudiado por décadas por el Museo de La Plata y el Museo de Buenos Aires, y actualmente por el Museo Municipal Punta Hermengo.
Felipeda miramarensis, fue un tigre dientes de sable (como el popular personaje “Diego” de la película La Era de Hielo). Sin dudas, fue uno de los grandes triunfos evolutivos de los mamíferos depredadores. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de treinta centímetros. Todo su cuerpo tenía una estructura poderosa y los músculos de los hombros y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. “La diferencia en tamaño de las huellas posteriores y anteriores de Felipeda miramarensis, refleja la anatomía de esta bestia extinta.
“El hallazgo de huellas fósiles es muy raro y un hecho inusual en cualquier investigación paleontológica; esta es la primera vez en la que se encuentran fósiles de pisadas del tigre dientes de sable”, destacó el doctor Federico Agnolín, uno de los paleontólogos que formó parte del equipo.
Este hallazgo y otras de gran importancia científica que se vienen desarrollando desde los últimos años, movilizo a las autoridades para concretar en un futuro próximo, un nuevo edificio para albergar las colección y ampliar las exhibiciones del Museo de Ciencias Naturales de Miramar, contando con la colaboración de la Fundación Azara.

28 de abril de 2017

Big kitty: Huge sabertooth cat tracks found in Argentina.

Over 50,000 years ago, in the vicinity of what is now Miramar, Argentina, an enormous cat prowled along the coast. We know this because the bulky feline left its tracks behind – the first ever discovered from the sabertoothed cat Smilodon.

The tracks, discovered by members of the Museo Municipal Punta Hermengo along the Miramar beach last year, were highlighted this spring at the XXX Argentine Conference of Vertebrate Paleontology in Buenos Aires. Other ancient impressions were also turned up along the shore. The researchers uncovered footprints from the capybara, a huge rodent, as well as from ostrich-like birds called rheas. But the sabercat pawprints were the most momentous find from the new site.
A formal study of the tracks has yet to be published, but early reports state that the largest of the tracks measures 19.2 centimetres (0,6 feet) across. This is reportedly larger than pugmarks left behind by today's Bengal tigers, and far larger than those created by jaguars, which also lived in South America during the Ice Age.
From the sheer size of the paw prints and the age of the stone, researchers M. Magnussen and D. Boh concluded that the tracks must have been made by Smilodon populator. This southern species of the great sabercat could reach over 360 kilograms, more massive than any big cat alive today and significantly heftier than its relative Smilodon fatalis from the famous La Brea asphalt seeps in California.
Unless an animal literally dies in its tracks, it's difficult to confirm which species left behind a particular trace fossil. Palaeontologists call this the Cinderella Syndrome – trying to find the proper foot to match the correct print. That's why different track shapes often get their own names to help experts distinguish specific track types. In this case, the fact that South America's great sabercat is a dead ringer for the trackmaker has led Magnussen and Boh to suggest the title Smilodonichnum miramarensis – or "Smilodon footprint from Miramar" – for the fossil paw marks.
Up until now, no one has ever found Smilodon tracks, making this discovery the first of its kind anywhere in the world. But the tracks are much more than that. Each one represents a moment frozen in time: looking at the ancient impressions, it's easy to envisage a few fleeting seconds from the life of one of the fiercest predators the planet has ever seen. www.earthtouchnews.com  


5 de noviembre de 2016

Hallan en Argentina primeras huellas fosilizadas de un tigre dientes de sable.












Mayo 2016. Fue en Miramar. El descubrimiento, que tiene repercusión mundial, se dio en un yacimiento paleontológico rico en restos óseos de grandes criaturas prehistóricas. El ejemplar superaba en peso y tamaño al león actual. 

La comunidad científica argentina se revolucionó por el descubrimiento de un gran yacimiento paleontológico en la localidad balnearia de Miramar, donde se encontraron restos y huellas de enormes criaturas que prehistóricas. Entre los hallazgos, el más sorprendente son las pisadas de un gran tigre dientes de sable, las primeras en su especie en el mundo.

El peculiar hallazgo fue realizado por miembros del museo local, quienes descubrieron un yacimiento con huellas prehistóricas de 100 mil años de antigüedad.

El el lugar se encontraron restos óseos de enormes criaturas prehistóricas que habitaron la región pampeana. Y sorprende al mundo científico un fabuloso yacimiento paleoicnológico; es decir, un sitio con huellas o pisadas de enormes y pequeños animales que habitaron esa zona durante el Pleistoceno tardío, hace unos 100 mil años.
El lugar fue bautizado como Punta Verde y se encuentra ubicado dentro del sitio paleontológico mundialmente conocido como “Punta Hermengo”, estudiado desde principios del siglo XX Florentino Ameghino y explorado por numerosos científicos durante décadas.

El hallazgo fue presentado a la comunidad científica, técnicos y aficionados durante las XXX Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados en la ciudad de Buenos Aires, que reúne especialistas de todo el mundo, como Brasil, Uruguay, Suiza, Estados Unidos, Bolivia, Paraguay y China. Actualmente el estudio se encuentra en proceso de edición para una importante revista científica europea.

El descubrimiento consiste en el hallazgo de huellas fosilizadas (también conocidas como paleoicnitas) de al menos cuatro especies, aunque “no se descartan algunas sorpresas más”, señaló Daniel Boh, director del museo miramarense.

“Entre ellas, encontramos huellas de Rheidae, un ave de gran tamaño y corredora, que llegaba a una altura de 1,50 metros. También se recuperaron icnitas de un enorme roedor Hidrochoeridae que podrían llegar hasta 1,30 metros de largo y pesar 65 kilos”, agregó Boh.

“También se registraron huellas con tres dedos, compatible con un Macraucheniidae. En estos mismos sedimentos hemos recuperado restos mandibulares de Macrauchenia patagonica, a cuya especie se le atribuye esta huella. Sus dimensiones eran semejantes al de los camellos actuales, pero los orificios nasales y una gran fosa elíptica señala la presencia de una trompa, algo más larga que la del tapir actual, señalo Mariano Magnussen, uno de los autores de la publicación”, siguió el director del museo. .

El hallazgo mas novedoso corresponde a cuatro huellas pertenecientes a dos individuos de un tigre dientes de sable (Smilodon populator). Es la primera vez que se encuentran huellas fósiles de esta increíble criatura. El Smilodon superaba el peso y tamaño que el león actual; sin embargo, sus proporciones corporales diferían de las de cualquier félido moderno.

Las extremidades posteriores del Smilodon populator eran más cortas y robustas, su cuello proporcionalmente más largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros.

Los autores llegaron a la conclusión de que se trata de las huellas de un Smilodon populator al cual bautizaron como “Smilodonichnium”, luego de la comparación con otras huellas de especies fósiles y vivientes de la familia Felidae, datos biométricos entre otras. La huella de la pata anterior tiene un ancho de de 19,2 cm y un largo de 18 cm, señalaron las fuentes.

http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/huellas_fosiles.htm
Mas info; http://www.museodemiramar.com.ar/museodemiramar/naturales/huellas_fosiles.htm