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7 de julio de 2019

Hallazgo de restos fósiles de Thylatheridium, un pequeño marsupial extinto.



A pesar de estar ocupados con el futuro Museo de ciencias naturales, también se siguen inspeccionando los acantilados de la zona. En este caso se trata de una mandíbula de Thylatheridium, un pequeño marsupial, similar a la actual zarigüeya, hallada por Mariano Magnussen en estratos de unos 3 millones de años. A pesar de su tamaño nos puede dar gran cantidad de información sobre la ecología de aquellos tiempos.
El Thylatheridium fue un animal perteneciente a la familia de los marsupiales. Su cráneo es relativamente grácil y pequeño, que da cuenta de una caja cerebral estrecha. El hocico es en punta. Su cola era larga y prensil como otros didelphidos. Este grupo son adaptables a ambientes diversos, aunque preferirían las zonas arboladas, cercanas a alguna fuente de agua.
Estas necesitarían disponer de un refugio seguro que les proporcionara reparo durante el día, ya que sus actividades son nocturnas, y abrigo durante el invierno, periodo que le resultaba especialmente crítico ya que no toleraría bien los enfriamientos y los fuertes vientos que provenían del Pacifico. Sin embargo, no construía madrigueras.
Aprovechaba los refugios naturales -cuevas formadas en las rocas y, sobre todo, los troncos de los árboles-, o bien ocupaba refugios construidos por otros animales y abandonados. Probablemente Thylatheridium era hábitos sumamente solitarios, o por lo menos el registro fosilífero parecería reflejar esta conducta. Thylatheridium era omnívoro y tenía una dieta variadísima. Esta peculiaridad de ser un depredador no especializado le permite adaptarse casi a cualquier tipo de hábitat.
Cuando se trata de vegetales le apetecerían especialmente los frutos maduros, y también los brotes y los tallos tiernos. Consumía invertebrados -insectos y lombrices- y muy a menudo aves pequeñas, que, sobre todo en apoca de cría, eran un componente principal de su alimentación

Fósiles de un perezoso gigante fueron recuperados cerca del muelle de pescadores de Miramar.


Gracias al aviso de Cynthia Cabral desenterramos restos de, posiblemente, un perezoso juvenil. En la imagen se pueden apreciar algunas costillas y vértebras. Con el tiempo se verá si aparecen más. Colaboraron en el trabajo Gerónimo y Francisco Elguero Suárez.

14 de febrero de 2019

Dinosaurios y otros animales prehistóricos en las colecciones del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.






Si bien en la Provincia de Buenos Aires no se pueden encontrar dinosaurios por la modernidad de los sedimentos, el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, aparte de tener su colección de animales fósiles de los últimos 4 millones de años encontrados en nuestra ciudad, tiene en su colección fósiles (tanto copias como originales) de dinosaurios y otros organismos fosilizados que provienen de lugares tan distantes como la Antártida, Patagonia, Cordillera, Litoral, Norte Argentino, y otros países como estados Unidos, Bolivia, Chile y Brasil. Algunos de estos materiales son el resultado de campañas propias, canje con instituciones y cooperación con la Fundación Azara. A continuación algunos ejemplos.


13 de enero de 2019

Los Notoungulados fósiles en el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.


Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de evolución en aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia. Tras el aislamiento de Sudamérica en el Eoceno, los notoungulados desarrollaron en poco tiempo una fauna muy rica, entre la que se incluían animales de gran tamaño aunque la mayoría eran pequeños.
Darwin fue el primero en recoger restos de estos animales que más tarde serían descritos por Owen; Darwin explica que estos fósiles fueron uno de los primeros estímulos en favor de su teoría de la evolución.
Los notoungulados desaparecieron de Sudamérica en el Pleistoceno, después que Sudamérica y Norteamérica se unieran de nuevo, ante la competencia con herbívoros y carnívoros más avanzados.
En el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar se destaca un enorme cráneo y otros restos de Toxodon platensis, recuperado hace poco tiempo de un paleopantano en las inmediaciones de la localidad de Mar del Sud. El aspecto en vida de este animal era muy similar al de un hipopótamo, y pesaría más de una tonelada. Otro Notoungulato muy popular se encuentra representado por varios restos mandibulares bien preservados, acompañada por una copia de un cráneo con mandíbula de Macrauchenia patachonica, con un cuerpo muy parecido al de un camello y una larga trompa.
También se encuentra un pequeño esqueleto y cráneo con mandíbula pertenecientes a Paedotherium typicum del tamaño de un conejo y un cráneo de Mesotherium cristatum, estos últimos corresponden al Plioceno, es decir, más de 3 millones de años antes del presente.

15 de diciembre de 2018

Vecinos de Miramar hallan en Mar del Sud restos de una criatura prehistorica.



Un hallazgo fortuito fue realizado por una familia  miramarense en la restinga de las playas de Mar del Sud. El personal del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Miramar lo identifico como los de un perezoso gigante extinto.
La zona costera del partido de General Alvarado tiene la particularidad de combinar amplias playas, acantilados y paisajes naturales muy variados. Debido a esto es muy usual hallar restos fósiles de animales que vivieron en la región hace miles o millones de años en un paisaje muy diferente al actual.
Estos hallazgos son, en muchas ocasiones, fruto de la casualidad y del buen ojo del que se da cuenta que lo que se ha observado es parte de un hueso de esos antiguos seres.  Así le ha sucedido a la familia Palavecino, de la ciudad de Miramar, quienes regularmente van de pesca al balneario Mar del Sud, distante de la primera unos 15 km hacia el sur.
Debido a que la marea estaba muy baja, decidieron recorrer los afloramientos de sedimento que normalmente están sumergidos. De este modo les fue posible encontrar varios restos óseos, especialmente una mandíbula, de un perezoso gigante, denominado Scelidoterio (semejante a “Sid”, el perezoso de La Era de Hielo”).
Inmediatamente se comunicaron con el Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar para llevar lo encontrado e informar sobre el sitio del hallazgo, el cual tiene una antigüedad aproximada de 700.000 años.
“Los Scelidoterios (Scelidotherium leptocephalum) eran enormes perezosos de poco más de una tonelada de peso, con un cráneo alargado y cuerpo robusto. Poseían grandes garras, que le permitían hacer notables galerías y madrigueras bajo tierra, como si fueran topos gigantescos, las que seguramente modificaban constantemente el antiguo paisaje bonaerense”, argumento Daniel Boh, del Museo de Miramar.
En los acantilados costeros del Distrito es posible observar los indicios de estas cuevas y hasta parte de las mismas sin relleno, en las que es posible identificar las marcas de las garras de sus excavaciones.
“Esta especie, es bien conocida por nosotros, pues encontramos varios individuos articulados y restos aislados en toda la zona, e incluso, tenemos un hallazgo único ocurrido muy cerca de este último. Se trataba a nuestro entender de una hembra adulta, abrazando a su pequeña cría, cuyos esqueletos están depositados en nuestro museo”, sostuvo Mariano Magnussen, investigador del museo.
En el Museo de Miramar, ubicado en el Bosque y Vivero “Florentino Ameghino”, están expuestos los restos de la mayoría de las especies de animales prehistóricos de la región (también conocidos como “Megafauna” o “Megamamíferos”), que alcanzaron dimensiones gigantescas y una gran variedad de formas. Complementado con los animales de La Era de Hielo, muestra paleontológica pionera en América del Sur.

5 de octubre de 2018

Vecino halla restos fosiles de un Perezoso Gigante.

 
Un aporte de Fernando Palavecino y familia. Media mandíbula de Scelidoterio hallada en la zona de El Remanso, al norte de Mar del Sud. La extracción no fue fácil ya que se encontraba en la plataforma de abrasión y solamente se podía trabajar poco tiempo en la marea muy baja. Mas de medio millón de años seguramente. Mas info en http://www.museodemiramar.com.ar/
 

Nuevos fósiles de Megatherium filholi, un megaterio enano en el Pleistoceno de Mar del Sud.


Los perezosos vivientes son mamíferos de movimientos lentos que habitan colgados de las ramas de los árboles en bosques y selvas de Sudamérica. Sin embargo, hace unos 10.000 años antes del presente existieron en nuestras pampas perezosos terrestres de tamaños colosales, que en su mayoría superaban los 500 kilogramos de peso. Tenían una larga lengua y labios muy móviles con los que seleccionaban las plantas que eran parte de su dieta.
 
Estos perezosos estaban dotados de grandes garras con las que se defendían de los carnívoros de la época, como ser el tigre dientes de sable y el oso de las pampas.
 
Sin lugar a dudas el más espectacular de los perezosos terrestres fue el Megatherium americanum. Fue el mayor de su linaje, alcanzaba los cinco metros de longitud y un peso que rondaba entre cinco y seis toneladas.
 
Sin embargo, entre los gigantes megaterios existió una especie más pequeña, conocida como Megatherium filholi. Esta especie fue descubierta por primera vez por el Perito Francisco P. Moreno en el año 1888, y desde entonces quedó olvidada por la mayoría de los investigadores.
 
Hasta que recientemente -transcurridos desde entonces 130 años- naturalistas de campo del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar (provincia de Buenos Aires) rescataron los restos de esta especie hallada en sedimentos cercanos a la localidad de Mar del Sud, unos 15 km al sur de la primera. Los mismos fueron estudiados por un equipo de investigadores de la Fundación Azara, la Universidad Maimónides, el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnología a la Producción de Entre Ríos, el Museo Municipal Punta Hermengo y el CONICET. En este estudio los autores descubrieron que Megatherium filholi era mucho más pequeño que sus parientes cercanos, no sobrepasaba los tres metros de longitud (un tamaño pequeño para un megaterio) y la tonelada de peso. El estudio fue publicado en la revista especializada Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen      ( Nuevo Anuario de Geología y Paleontología – Ensayos) de Alemania.
 
Si uno recorre las barrancas de la costa balnearia entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar es posible cruzarse con grandes cuevas de hasta dos metros de diámetro que desembocan en la playa. Estas cavernas, muestran en sus paredes las marcas de las garras que dejaron los perezosos gigantes que habitaron la región hace más de 10.000 años. Es muy posible que estos grandes perezosos las habrían utilizado para refugiarse o hibernar en los crudos inviernos de aquel entonces. Por lo tanto, este “pequeño” Megaterio pudo haber sido uno de los animales que las produjeron.
 
El hallazgo de Megatherium filholi muestra que aún conocemos poco sobre la fauna extinta pampeana y que aún hay muchos actores que faltan por descubrir.
 
Debido a este y otros importantes descubrimientos paleontológicos recientes, como el hallazgo de las huellas de un tigre dientes de sable, la Municipalidad de General Alvarado y la Fundación Azara planifican construir un nuevo Museo de Ciencias Naturales en la localidad, a partir del área de la respectiva temática que hoy tiene el Museo Municipal Punta Hermengo.
 

22 de septiembre de 2018

Descubren huellas de una nueva especie de smilodon - Agencia CTyS-UNLaM.





La nueva especie fue nombrada como Felipeda miramarensis, que significa pie de felino miramarense. A partir de sus huellas fosilizadas, las primeras halladas a nivel mundial, se pudo describir con mayor precisión cómo caminaba el smilodon y cómo atacaba a sus presas.
Agencia CTyS-UNLaM - El doctor Federico Agnolin, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y del CONICET, comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que tuvieron “la suerte de encontrar las huellas de varios animales, de pájaros, de cuises, de ñandú, de macrauquenia y también el primer registro a nivel mundial de huellas de smilodon, que es el reconocido tigre dientes de sable que habitó la región pampeana y gran parte de América hasta hace unos 10 mil años antes del presente”.
“Este hallazgo se produjo a pocos metros del muelle de Miramar, en unos estratos que corresponden a la playa de una pequeña lagunita que había en dicho sitio hace más de 30 mil años, si bien aún no sabemos con precisión la antigüedad de esos fósiles”, indicó el autor principal del estudio publicado en la revista científica Ichnos.
El paleontólogo del MACN, Fundación Azara y del CONICET valoró que “estas huellas nos muestran cómo caminaba el smilodon y nos permiten inferir cómo era la forma de su cuerpo; al tener las pisadas, podemos sacar un poco mas de información sobre cómo era en vida”.
A través de índices, cual Sherlock Holmes, los investigadores pueden reconstruir hechos que ocurrieron hace miles de años; por ejemplo, de qué manera el tigre dientes de sable atacaba a sus presas.
“Las huellas nos muestran que la parte anterior del cuerpo era mucho más robusta”, contó Agnolín. Y agregó: “Las manos, las patas anteriores, eran de mayor tamaño que las traseras; esto es común en los animales carnívoros que atrapan a sus presas mediante la emboscada, es decir, que el smilodon se ocultaba en algún lugar a la espera de su presa y la sorprendía”.
“Les saltaba encima e intentaba tumbarlas con las patas anteriores para luego alimentarse de ellas; además, estos animales, por lo general, no son buenos corredores como el chita que corre a sus presas por un largo trecho y las alcanza a gran velocidad, sino que las esperaba agazapado”, relató el investigador a la Agencia CyS-UNLaM.
El paleontólogo consideró que todas estas descripciones son muy difíciles de lograr a partir de los huesos y, solamente, se pueden reconocer cuando se encuentra una huella, aunque, desde luego, es mucho más difícil que se puedan preservar por miles de años.
“Los paleontólogos estamos acostumbrados a trabajar con restos de esqueletos, dientes, todos materiales que son duros y que es más probable que se fosilicen”, observó Agnolín. Y analizó: “Pensemos en que, cuando uno camina en la playa, el mar hace desaparecer las huellas al poco tiempo; esto ocurría también en el pasado, pero, en casos muy especiales, la huella quedaba profundamente marcada, se cubría por una capa de lodo y, luego de miles de años, aun es posible encontrarlas”.
El hallazgo de estas huellas fue realizado, en 2015, por Mariano Magnussen del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Desde entonces, se inició la investigación de la que también participaron Daniel Boh del mismo museo, Nicolás Chimento, Denise Campo y Francisco De Cianni del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires.
El smilodon pesaba unos 300 kilos y las huellas descubiertas tienen unos 19 centímetros de diámetro. Este félido, además de tener unos caninos que llegaban a sobresalir más de 25 centímetros por fuera de su boca, poseía un gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo, por lo que podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza hacia sus presas.

Felipeda miramarensis. Nuestro hallazgo científico en los medios del mundo.


Fue masiva la repercusión en medios de comunicación y el ámbito científico.

Internacional, la presentación de Felipeda miramarensis, un tigre dientes de sable único en el mundo identificado a partir  de sus huellas fosilizadas.

El material fue hallado en sedimentos del Pleistoceno, con una antigüedad de 100 mil años antes del presente por Mariano Magnussen Saffer y posteriormente otro grupo de huellas por Daniel Boh, ambos pertenecientes al Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

También se recuperaron huellas fosilizadas  de aves y roedores de gran tamaño, y de un antiguo mamífero con cuerpo de camello y trompa larga. Además de los antecedentes de varias especies reconocidas previamente por los restos óseos fosilizados, todos estos materiales resguardados en nuestro museo local.

Las observaciones icnológicas, biométricas y morfológicas de las huellas, llevo a demostrar a un grupo de investigadores argentinos (incluyendo los locales) de que se trataba de una nueva icnoespecie del reconocido tigre dientes de sable, y por ser las primeras en el mundo atribuidas para el género Smilodon, se consensúo a pedido de los investigadores del Museo de Miramar llamar a la icnoespecie “miramarensis” en honor a la ciudad donde de las encontró y que por más de 130 años brindo material científico de relevancia, como lo cito Florentino Ameghino en sus obras.

El resultado de los estudios fueron arbitrados y publicados en la prestigiosa revista científica canadiense “Ichnos” especializada en huellas y trazas fósiles. El equipo interdisciplinario que estudio las huellas estuvo conformado por un equipo interdisciplinario de investigadores, compuesto por Federico L. Agnolin (Museo Argentino de Ciencias Naturales,  Fundación Azara, Universidad Maimonides y Conicet),  Nicolás R. Chimento, Denise H. Campo, Francisco De Cianni (Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires) y sus descubridores, Mariano Magnussen y Daniel Boh (Museo Municipal de Ciencias Naturales  “Punta Hermengo” de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado), 

A partir de ahora, cualquier hallazgo que se reporte en America y que responda a los características estudiadas, también serán citadas como “Felipeda miramarensis”, y permitirá a los investigadores de cualquier parte del mundo saber cómo caminaba, corría o asechaba este animal ya extinto.

La noticia que tuvo rápida aceptación en los medios nacionales, también cruzo la fronteras, llegando a Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Estados Unidos, Canadá, España, Italia, Austria, Alemania, Francia, Portugal, Bélgica, Dinamarca, Australia, Nueva Zelanda, Argelia, Egipto, Costa de Marfil, Marruecos, Zimbabue, Filipinas, Japón, Corea del Sur, Israel, Líbano entre otras, mayoritariamente disponibles en la web en sus respectivos idiomas.

A nivel local, se ha triplicado la cantidad de visitantes de localidades vecinas, turistas y residentes que se acercan al museo para conocer este y otros hallazgos previos, y conocer nuestra propia “era de hielo”, la exhibición paleontológica que desarrolla la institución. También hay una importante demanda de visitas y charlas a instituciones educativas de distinto nivel de formación.

Además, el Museo Punta Hermengo ha recibido consultas y pedidos de réplicas de “Felipeda miramarensis” para ser exhibidos en otras instituciones, como así también, la incorporación de futuros documentales científicos, educativos y turísticos.

Así mismo agradece a los medios de comunicación local y residentes que compartieron la noticia n las redes. Mas info www.museodemiramar.com.ar

12 de agosto de 2018

They identify the fossilized footprints of a capybara that lived 100 thousand years ago in Miramar.


MIRAMAR. Recently, a team of researchers announced the identity of the species that left its tracks with other prehistoric creatures in the Buenos Aires town of Miramar, one of the most important locations in paleontological matter worldwide.
The fossil footprints of rodents in South America are scarcely known by paleontologists, since for their preservation certain environmental characteristics must be given, as well as their subsequent visualization in paleontological sites
A group of researchers composed by Cristian Oliva of the Center for the Registration of Archaeological and Paleontological Heritage with headquarters in the city of La Plata, Cristian Favier Dubois of the Archaeological and Paleontological Research Area of ​​the Pampean Quaternary, Faculty of Social Sciences, National University of the Center of the Province of Buenos Aires in Olavarria and its discoverers, Daniel Boh and Mariano Magnussen of the Mu Semen Municipal Natural Science Center Punta Miramar, released preliminary studies on some ancient fossilized footprints, which belonged to a large rodent related to the current capybara, the largest living rodent on the planet, (Hydrochoerus hydrochaeris), which they can grow up to 1.30 meters long and weigh 65 kilos, although in the past, more voluminous forms existed.
The presentation to the scientific community of the new materials was made during the VI Archaeological Seminar and VII Regional Paleontological Conference, that took place in the city of Miramar in the month of April of this year. It brought together leading researchers from our country.
"The remains of fossil carpinchos have already been found in this area in layers of more than three million years, mainly jaws and skulls, which are preserved in the Municipal Museum Punta Hermengo of Miramar ", Daniel Boh, head of the institution.
For his part, Mariano Magnussen of the local museum commented," the footprints of this rodent were not alone, since they belong to the Punta Hermengo paleontological site, known worldwide by researchers, where they also recovered the first fossil footprints attributable to a large saber-toothed tiger, also from Macrauchenia, an animal similar to a camel with a trunk and a large bird of the family of the rhea.
Rodent recovered and identified, belong to the icnospecies Porcellusignum conculcator, of which only a handful of findings in America are known. This material contributes notably to the understanding of these rare traces, providing information on their way of life, ecology of the past, etc.
This site, located near the urban area and in the tourist sector of the city of Miramar, a shores of the sea, was in prehistoric times very different. The sea was several kilometers to the southeast, and this sector was a floodplain, fed by a stream that disappeared thousands of years ago. Animals of different species approached the muddy shores, where they left their tracks, which, because they were quickly covered, have managed to preserve themselves to this day.
In addition, the team of the Municipal Museum Punta Hermengo of the city, has been working successfully in the discovery and recovery of paleontological material that appears permanently. In the same site where the traces of this "capybara or prehistoric capybara" were found, fossilized skeletal remains of at least 4 extinct gigantic sloths, of the genus Lestodon, which reached about four meters in length, have been recovered. Hippidion (American horses), toxodontes (similar to hippos and rhinos), Macrauchenia (similar to a camel, but with a long trunk), Notiomastodon (South American elephants), glyptodonts (huge armadillos), rodents, fish and insects, all of them last 100 thousand to 50 thousand years before the present.
It should be noted that these paleontological marials are protected by the national law 25.743 / 03 and by municipal ordinance 248/88 as part of the paleontological heritage of the Argentine Republic and the Municipality of General Alvarado.
New facilities for the museum.
Due to the large number of pieces collected, the Municipal Museum Punta Hermen go can not exhibit and preserve its growing collection, the Municipality of General Alvarado together with the Azara Foundation are finalizing the details of a new and modern building for the area of ​​natural sciences, which will revalue the scientific, cultural, educational level of the institution and it will be a new tourist attraction for the city. Fuente; https://tech2.org/argentina/they-identify-the-fossilized-footprints-of-a-capybara-that-lived-100-thousand-years-ago-in-miramar/

Localizan restos fósiles de un Lestodon en la zona de Punta Hermengo.

 


Aparecieron parte de mandíbula, una tibia, dos vértebras y fragmento de pelvis. En ese lugar hay al menos restos de tres de estos perezosos gigantes, además de otros en las cercanías.
MIRAMAR (Corresponsal).- El sector ubicado entre el muelle de pescadores y la entrada al bosque  vivero municipal de Miramar se denomina “Punta Hermengo” y en 1908 el sabio, Florentino Ameghino, lo dio a conocer por su gran riqueza en fósiles y valor geológico.
A partir de allí, se transformó en un sitio clave para conocer el pasado de estas tierras y en los últimos días personal especializado del museo local, continuó con los descubrimientos de restos de grandes perezosos gigantes denominados Lestodontes, que tenían unos 5 metros de largo y casi 3 toneladas de peso.
En este caso, aparecieron parte de mandíbula, una tibia, dos vértebras y fragmento de pelvis. “Seguramente serían de hábitos semi acuáticos ya que el sitio fue un antiguo bañado. Estamos hablando de más de 150.000 años”, aseguraron los descubridores a LA CAPITAL. 
Otros de los datos brindados es que, “estos animales eran casi tan grandes como el Megaterio y tenían una boca ancha de la que sobresalían unos molares convertidos en cortos colmillos”.
La particularidad es que se trata una especie no tan común de hallar en otras localidades de nuestro país y en ese sector hay al menos restos de cuatro ejemplares, tres de ellos en el mismo lugar. Además, fueron divisados otros entre la villa balnearia de Mar del Sud y Centinela del Mar pero luego hay pocos registros.
¿Por qué habría tantos en ese sector? Según se explicó a este diario, “era un bañado cuya parte más antigua tiene unos 200.000 años, alimentado por un arroyo desaparecido hace pocos miles de años. Debido a esto su cauce estaba apoyado en estratos mucho más antiguos, de un millón de años, los cuales se pueden ver en parte hacia el sur, ya que al norte fueron tapados por el paseo costanero en los años ‘30.
Otras pruebas de vida
También existen registros de la presencia de seres humanos ya que se localizaron en otras oportunidades, huesos rotos de guanacos de unos 3000 años, con claro indicio de haber sido procesados para su consumo.
Los vegetales, tales como las totoras y algún tipo de alga de agua dulce dejaron sus marcas en el terreno, del cual también se recuperaron restos de peces, cangrejos, fósiles de otros perezosos, mastodontes, macrauquenias, megaterios y hasta huellas del famoso Tigre Dientes de Sable, únicas en el mundo, junto a las de ñandúes y carpinchos.
 

17 de junio de 2018

Salidas de exploración y rescate del patrimonio paleontológico.





Junio de 2018. Como siempre, estamos trabajando en salidas periódicas a distintos sitios del Partido de General Alvarado para explorar y advertir  la presencia de material paleontológico o arqueológico. Se han recuperado distintos materiales que se encuentran en preparación y estudio por parte del personal del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Recordamos que los sitios y objetos paleontológicos se encuentran protegidos por la ley nacional 25743/03 y ordenanza municipal 248/88. En caso de encontrar o divisar restos, dejarlos en el lugar, tomar una fotografía y comunicarse con el Museo de Miramar.
Mas info en www.museodemiramar.com.ar

16 de junio de 2018

Explorando fondos marinos de 480 millones de años en Miramar.





Hace aproximadamente unos 480 millones de años, aún existía una sola masa de tierra y en la porción que corresponde a la actual región pampeana, ya existían pequeñas forma de vida animal.
Estos animales vivieron sobre el lecho de un antiguo mar, formado por arenas ricas en cuarzo. Con el transcurso del tiempo, estas arenas se endurecieron, cementaron y actualmente, los geólogos las denominan cuarcitas, cuyos bloques de gran tamaño fueron utilizados en la costa de Miramar para defensas costeras, espigones y escolleras, frentes de casas y veredas entre otras.

Estas rocas proceden en su mayor parte de las canteras de Batan y Chapadmalal. En ellas se encuentran los conocidos “Fósiles Problemáticos”, pues, en su totalidad de tratan de trazas o rastros dejados por animales o plantas que vivieron en este mar durante el Ordovícico. A veces son tan confusos que los paleontólogos no saben clasificarlos.

Daniel Boh y Mariano Magnussen del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, han registrado decenas de muestras en distintas partes de la ciudad y la costas sobre estos primitivos organismos.

Este es el paisaje más antiguo que se puede reconstruir de esta región. En el Museo de Miramar se exhiben varias lajas con trazas fósiles, entre ellas, las de Rouaultia iyelli, Corophioides y Arthophycus.

El cráneo de Macrauchenia nuevamente en la sala del Museo de Miramar.


Se puesto en valor el cráneo de un Macrauchenia, un animal que vivió en esta zona hace un millón de años, durante el Pleistoceno. En el Museo Municipal de Ciencias Naturales  Punta Hermengo de Miramar, exhibe y resguarda varios restos del esqueleto de este gigante extinto, como cráneo, mandíbula, fémur, humero, falanges, vertebras entre otros.
Su aspecto en vida es digno de una película de ciencia-ficción. Su nombre significa "cuello largo" y es otra especie del orden "Litopterna". Sus dimensiones eran semejantes al de los camellos actuales, pero los orificios nasales y una gran fosa elíptica señala la presencia de una trompa, algo mas larga que la del tapir actual.
Poseía largas patas y pies ungulados, provistos de tres dígitos. Es probable que no corriera con mucha velocidad, ya que las proporciones de las patas traseras estaban invertidas, como ocurren con los animales no corredores, por ejemplo, la jirafa.
Su alimentación estaba basada en vegetales de zonas pantanosas donde pasaba la mayor parte de su tiempo, y del pastoreo. Algunos autores han formulado la hipótesis de que estos mamíferos estaban adaptados a una vida semiacuática.
Sin embargo, sus restos han sido hallados no sólo en depósitos asociados a cuerpos de agua sino también en eólicos correspondientes a ambientes áridos y semiáridos. Los molares superiores son de sección cuadrangular de corona alta. Se extinguió a fines del Pleistoceno y principios del Holoceno. En la actualidad el hallazgo de fósiles de Macrauchenia son muy escasos en todo América latina. Macrauchenia patachonica se halla en sedimentos del Pleistoceno tardío de Brasil, Paraguay, Chile, Bolivia, Uruguay y la Argentina.

27 de diciembre de 2017

Terminamos el año con una docena de hallazgos paleontológicos en Miramar.

El Museo Municipal de la ciudad de Miramar, en la provincia de Buenos Aires, ha protagonizado al menos, una docena de hallazgos paleontológicos que se suman a otros tan importantes, que recorrieron los medios de comunicación del mundo, culminando así, un año de impresionantes descubrimientos.
El Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, dio a conocer el hallazgo de una buena cantidad de fósiles, principalmente de los últimos 4 millones de años, mostrando la riqueza y variedad de especímenes, como restos vegetales, insectos, peces, aves, anfibios, mamíferos gigantes extinguidos y hasta huellas fosilizadas.
El equipo local de trabajo está conformado por Daniel Boh y Mariano Magnussen, ambos de la institución local, contando con la colaboración periódica de Francisco Di Cianni, del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires, además del asesoramiento de investigadores del de la Fundación Azara y Conicet, que se encuentran estudiando varios hallazgos realizados con anterioridad en esta localidad.
Los restos fósiles recuperados, pertenecen a distintos organismos, los cuales ayudan a entender a los científicos como eran esos ambientes primitivos y su ecosistema. Las excavaciones para recuperar estos especímenes, variaron desde unas horas a varios días de trabajo, dependiendo del tamaño del fósil, dureza del sedimento y ubicación, más otros tantos días de preparación en el laboratorio. Posteriormente viene el estudio y clasificación para ser incorporados a la colección del museo local, como lo establece la ley 25743 que protege los sitios paleontológicos y arqueológicos de la República de Argentina.
Entre la docena de materiales recuperados, corresponden al Plioceno, Pleistoceno y Holoceno, es decir, entre 4 millones de años a 10 mil años antes del presente. Fueron realizados en los acantilados ubicados en la zona norte, Golf Club, Playa Náutico, Muelle de pescadores, Baliza  y Bosque del Vivero.
El material hallado corresponde a muestras de rizolitos (moldes  vegetales). Un nido con el molde de una larva, perteneciente a un escarabajo. Restos de un cráneo de Ceratorphys, un anuro (escuerzo) depredador. Varias vertebras  de al menos cuatro individuos de peces, poco frecuentes en el registro fósil bonaerense. Restos de carnívoros marsupiales dentro de una paleocueva, aún sin dentificar completamente. Cráneos y restos varios de un Paedotherium, un  pequeño notoungulado (ungulado del sur) extinto. Restos del genero Nothura,  una extraña ave Tinamidae,  conocidas  actualmente como Inambúes o Perdices. Restos de coraza y otras partes del esqueleto de una especie de Gliptodonte, un armadillo gigante. Una seguidilla de huellas fosilizadas atribuidas a Camélidos y Cervidos, que dejaron sus rastros en una antigua laguna. Restos de dos cráneos de un perezoso gigante llamado Scelidotherium, que en vida tenía  unos tres metros de largo. Restos varios de Lestodonte, otro perezoso gigante de unos cuatro metros de alto. Por último, en sedimentos más modernos, se recuperaron partes de un esqueleto de Lama guanicoe, un representante de los camélidos sudamericanos.
Un pequeño museo que apunta a lo grande.
El Museo de Miramar ha quedado muy pequeño para la cantidad de especímenes que se suman constantemente en las distintas áreas, ya sea por prospecciones propias o aquellas donaciones de los vecinos. “Por suerte, el Municipio y la Fundación Azara se encuentran encaminados en el anteproyecto de un nuevo y moderno edificio para albergar  la exhibición de ciencias naturales y sus colecciones, teniendo en cuenta que en la actualidad,  solo se expone una pequeña parte de la colección total”- argumento Daniel Boh, titular de la institución.
Mariano Magnussen del museo local, por su lado comento que; “tenemos algunos fósiles depositados desde hace más de diez años, aun sin procesar y estudiar por la falta de espacio y por la  cantidad de material que se  suma al museo, entre ellos, un enorme gliptodonte del tamaño de un automóvil, acompañado con el sedimento y envuelto en yeso que aún no sabemos el contenido exacto en su interior, más allá de la coraza visible”, detallo a los medios.
Los sorprendentes hallazgos y la calidad institucional que ha mostrado el Museo Punta Hermengo de Miramar en los últimos años,  permitirá que se concrete el nuevo edificio, además, la ciudad fue seleccionada  para que en el mes de abril del próximo año, sea la sede  del  Jornadas Paleontológicas y Arqueológicas de la provincia de Buenos Aires, donde asistirán investigadores y técnicos regionales, nacionales y extranjeros.